… y de ascensos a Primera

Si felicidad hay en los cuatro equipos que ayer consiguieron ascender a Segunda División, qué decir de los dos que ayer a eso de los ocho de la tarde se unieron al Numancia como nuevos integrantes de la máxima categoría del fútbol nacional.
Sporting de Gijón y Málaga CF lograron ayer refrendar lo que ya venían apuntando desde que comenzase la recientemente concluida temporada: eran dos de los equipos más a tener en cuenta de cara al ascenso final. Dos históricos, con una muy importante masa social tras de sí, que habían basado sus proyectos, aunque de diferentes maneras, en conseguir estar de nuevo entre los más grandes. Asturianos y andaluces consiguieron cumplir con sus respectivos compromisos ante SD Éibar y CD Tenerife e hicieron buena la condición de depender de sí mismos en la última jornada.
Diez años y una Ley Concursal después, el Sporting deja atrás una oscura etapa de sinsabores en la Segunda División. Tras una campaña desastrosa, los gijoneses descendieron a Segunda tras más de 20 años consecutivos en Primera, dejando atrás un triste bagaje de trece puntos en su casillero y ochenta goles en contra. Era la temporada 1997/98, y por El Molinón pasearon vestidos de corto futbolistas como Tcheryshev, Lediakhov, Nikiforov o Bango. Su lamentable actuación iba a traer consecuencias mucho más graves de las previstas.
Este decenio en la categoría de plata del fútbol español para un equipo que jamás ha participado en ninguna categoría inferior a ésta, ha sido tomado en buen número de ocasiones como ejemplo de lo que un club histórico puede llegar a padecer para regresar a Primera tras un mal año. Los problemas económicos fueron tales, que el club se vio obligado a vender las instalaciones de la Escuela de Mareo (hoy propiedad del Ayuntamiento de Gijón). Pero no fue ésa la principal pérdida de los rojiblancos. Año tras año, las principales figuras surgidas de la cantera sportinguista, se veían obligadas a abandonar el club de su tierra ante la imposibilidad de hacer algo grande y como triste solución para paliar los males monetarios. Así, futbolistas como David Villa, Pablo Amo, Sergio Fernández, Javi Fuego o Pablo Álvarez se vieron obligados a abandonar el club en una especie de último acto de servicio para el bien de la entidad gijonesa.
A partir de hoy la vida será bien diferente en el Gijón futbolístico. Una generación entera de sufridos seguidores adolescentes dejarán de tener que rebuscar entre las páginas interiores de los periódicos deportivos para encontrar en qué puesto de la clasificación se encuentra su equipo del alma. Con el ascenso a Primera, la Escuela de Mareo vuelve a tener un objetivo claro dentro de la propia casa. A pesar de que las penurias económicas seguirán, los futbolistas ya no se formarán para que tengan que salir de casa para debutar en Primera. Ahora podrán hacerlo con la camiseta de ’su Sporting’.
En Málaga la situación no ha llegado a ser tan dramática como en Gijón, pero el varapalo de no haber conseguido el ascenso la pasada temporada (primera tras su descenso a Segunda de hace dos campañas), ponía al equipo contra las cuerdas en este año tan movido. Aunque desde el principio se le tuvo como un candidato serio para el ascenso, algunos inoportunos tropiezos de última hora en el tramo final de la temporada, apunto estuvieron de echar por tierra la ilusión de la afición malaguista y del Málaga CF.
La victoria de ayer ante el CD Tenerife culmina con una temporada extraña, que habría sido desastrosa en caso de haberse dejado comer más terreno en las pasadas jornadas ligueras por la Real Sociedad. Los rumores sobre presuntos amaños de partidos, primas incluidas, levantados en los últimos días en torno a la figura de Fernando Sanz, parece que quedarán relegados por fin a un segundo plano con el objetivo del ascenso en el bolsillo.
Foto| El Comercio Digital
Noticia original: Diarios de Futbol