El recurso de la excitación
El Real Madrid tiene problemas y la victoria contra el Málaga (resultado final: 4-3), tal y como decimos en nuestro canal de twitter, es posible que aparque el debate sobre el mal funcionamiento del equipo y la falta de rumbo en la dirección. El club blanco tiene exceso de fe en el campo, pero muchas dudas heredadas de los últimos deslices.
El primer contratiempo en Liga de Campeones contra la Juventus de Turin ha provocado una inseguridad generalizada. El equipo ha perdido la sobriedad que lo caracterizaba. El Real Madrid nunca mostró esta temporada, ni posiblemente la anterior, un juego combinativo especialmente estético, pero lo suplía con sobriedad defensiva y un martillo ofensivo demoledor. Ahora, la plantilla ha perdido seriedad atrás e intensidad arriba.
La Juventus ha demostrado que el equipo no tiene buena pinta cuando el rival gana entidad. Tanto en Turín como en Madrid, el Real Madrid pereció con claridad, sin recursos, perdido, como un equipo que quiere y no puede. En Almería, posiblemente el peor partido de la temporada, la plantilla demostró que tampoco dispone de la concentración necesaria para mantener tres puntos en campo ajeno y los encuentros contra el Athletic Club de Bilbao y Málaga son la prueba evidente que para ganar en el Bernabéu el único recurso que aún queda es la épica, la revolución, la rabia… virtudes meritorias, pero escasas para todo un Real Madrid.
Los chicos de Bernd Schuster siguen sin encontrarse cómodos cuando el equipo rival espera agazapado y obliga a los blancos a mover el balón con velocidad para encontrar espacios. Ésa es la gran debilidad de la plantilla madridista. En esa dinámica, el partido se vuelve espeso, denso, lento, aburrido, previsible. Los vestuarios rivales saben ya que el Real Madrid tiene problemas para encontrar la fórmula perfecta para doblegar al oponente cuando se juega con nueve jugadores por detrás del balón.
Todos los rivales entienden que esperar a los blancos y salir con velocidad a la contra es una forma eficaz de herir al Real Madrid. También disponer de la posesión del balón sin prisas, no cometer errores absurdos en la entrega del balón en medio del campo y acelerar en los últimos metros. En esos partidos, el equipo blanco sólo tiene un recurso para generar la diferencia: colocar el encuentro en un estado de ánimo que lo saque de la previsibilidad. De la excitación colectiva, los blancos sacan siempre ventaja. El equipo rival se descompensa y los espacios se hacen más evidentes.
La victoria del Real Madrid ha llegado por casualidad. Tras el penalti convertido por Apoño y la ventaja del Málaga en el marcador (2-3), el equipo ha conseguido empatar en una jugada de orgullo de Fernando Gago (jugador que cometió la pena máxima) y Gonzalo Higuaín (ha convertido cuatro goles). Casi en el 80′, en un momento en el que el equipo blanco había conseguido elevar su propio estado de ánimo, la grada apretaba y se daban las condiciones ideales para la épica, un contragolpe finalizó con un penalti al delantero argentino. 4-3 y líderes.
El encuentro del Santiago Bernabéu confirma que la plantilla tiene una actitud inmejorable al trabajo, el sacrificio y el compromiso sobre el césped, pero tiene falta de recursos para balancear los partidos a su favor cuando éste no entra en una dinámica de aceleración constante. Esto es un handicap importante porque ante rivales de mayor entidad, con mayor experiencia y capacidad para dormir los encuentros y bajar el número de revoluciones de los partidos, el Real Madrid puede ahogarse en su propia falta de recursos. Puede disponer de la posesión del balón, pero carecer de oportunidades. La Juventus dejó tocado al Real Madrid y una lección que Schuster debe aprender.
Noticia original: Diarios de Futbol