En el maravilloso mundo de Gutilandia
Cuando un equipo de fútbol dispone de alguien capaz de echarle gasolina al motor, y lo hace con asiduidad, el coche no dejar de avanzar nunca hasta el infinito y más alla. El gasolinero del Real Madrid es Guti y su actuación contra el Valladolid en el Santiago Bernabéu ha sido demoledora para las aspiraciones del equipo pucelano (resultado final: 7-0). El madridista ha transformado dos goles y ha participado con sus pases en otros cuatro.
Guti es un jugador rodeado constantemente por la crítica. La crítica no sólo negativa, también la positiva. Prensa y aficionados -en realidad vasos comunicantes- siempre generan debates en torno a la idoneidad de Guti para el Real Madrid, no sólo el actual sino también en el resto de plantillas desde que llegó a Primera División. Utilizaré otro caso para entender esta afirmación: Roberto Carlos desarrolló gran parte de su carrera profesional de blanco, pero nunca fue un futbolista rodeado por la crítica. Guti sí.
Posiblemente, ninguno de los argumentos a favor y en contra del canterano del Real Madrid sean falsos, incorrectos o incoherentes. Todos ellos tienen demasiadas razones para adorarlo y también para desterrarlo. Pero… ¿cuántos de nosotros podríamos equilibrar nuestra carrera profesional rodeados constantemente por la crítica, la nota, el examen, el debate, la confirmación…? A lo mejor Guti necesita que prensa y aficionados acepten definitivamente que Guti es Guti y no puede ser diferente.
El madridista es ese futbolista que es capaz de desaparecer del juego de su equipo, deslabazado, lejano, inconexo, torpe, despistado, pero también es ese jugador capacitado para lanzar un contragolpe con un pase de 35 metros para que un extremo sólo tenga que tocar el balón una vez para hacer gol, que tira una pared con un delantero al primer toque, que da un pase de gol con la cabeza, que dispone de una precisión milimétrica en su pierna izquierda para encarar al portero y dar la solución perfecta al remate…
La actuación del canterano del Real Madrid ante el Valladolid alentará el escenario convulso en torno a su figura. Aquéllos que lo defienden no dudarán en utilizar su actuación para darle mecha, cuerda, pila. De la misma forma que quiénes vieron su partido ante el Almería en la primera vuelta usaron su expulsión para desterrarlo del once. Tal vez, toda esta montaña rusa de virtudes y desvirtudes formen parte también del maravilloso mundo de Gutilandia.
El Valladolid ha disparado a puerta siete veces en el Bernabéu, sólo una menos que el equipo blanco. Se ha acercado al área de Iker Casillas en 17 ocasiones, sólo cuatro veces menos que el once madridista a la meta de Asenjo. Además, ha lanzado más córners y ha demostrado una gran movilidad en ataque, un movimiento coherente del balón, entrada punzante por banda y atrevimiento general ante un coloso.
Tras este resultado, el equipo violeta queda situado en la 13ª posición de la tabla, con 27 puntos tras 7 victorias, 6 empates y 10 derrotas, a tres puntos del descenso y siete de la UEFA. La derrota en el estadio de La Castellana no debería dañar su competitividad ni herirle en su estado anímico. ¿Y el Real Madrid? El club está situado el primero a ocho puntos del Barcelona, con 53 goles a favor y 18 en contra, 18 victorias, 2 empates y 3 derrotas. Números de campeón.
Independientemente de las cifras, el equipo continúa sujetado por la enorme eficacia goleadora -no creo que exista en Europa un equipo tan demoledor de cara a puerta-, su gran virtud es la transición rápida del balón y su capacidad para encontrar el espacio sensible para herir al contrario en esa transición, ha recuperado el juego fresco por banda, dispone de una pareja de delanteros eficaz y experta, un mediapunta de enorme visión de juego y una defensa más firme -siempre y cuando Pepe y Heinze estén presentes-, pero continúa con problemas en el juego combinativo de toque y movimiento.
Además, existen algunos otros elementos realmente importantes en el juego del equipo. El Real Madrid ha recuperado entidad física, asentado seguramente en las incorporaciones de algunos jugadores como Sergio Ramos, Julio Baptista, Diarra, Fabio Cannavaro; el trabajo físico de la época de Fabio Capello; y la continuidad en el compromiso y la solidaridad en la temporada actual. Además, el club ha ganado presencia por alto -tanto en ataque como en defensa-, presiona con más intensidad aunque debería hacerlo con más coherencia, y mantiene un nivel competitivo en las grandes citas ante grandes rivales.
Noticia original: Diarios de Futbol