Eurocopa, día 11: las notas
Sobresaliente: Daniele de Rossi. Viendo ayer el partido que hizo el mediocentro de la Roma, uno sólo puede pensar que su ausencia contra Holanda obedece a motivos extradeportivos, como la famosa lucha de clanes. Seguramente, el rubio no tiene ahora mismo rival en su posición, no sólo en Italia, sino en todo el fútbol europeo: se hace difícil pensar en otro con su capacidad defensiva, conocimiento del juego, físico, despliegue, quite, llegada y capacidad de controlar el balón. Su aportación al juego italiano ayer, descomunal, no se resume sólo en su omnipresencia, sino en cómo Pirlo, liberado de cualquier responsabilidad defensiva, pudo por fin dedicarse sólo a crear juego. Llamado a ser un centrocampista de referencia en el final de década, de Rossi recuerda al mejor Deco. Y esto son palabras mayores.
Notable: Arjen Robben. Casi libre por fin de problemas físicos, el pequeño holandés lleva ya un par de meses recordando sin cesar la importancia y el desequilibrio que puede aportar un extremo a la vieja usanza. El madridista ha recuperado su punta de velocidad, con cuya ayuda su regate en carrera es un arma que casi no admite respuesta. Tal como hiciera en el anterior partido, su presencia en la banda izquierda fue un ventilador constante para su equipo –especialmente en el primer tiempo- y retrató con frecuencia al veterano Contra, incapaz de frenarle. Rozó el gol en el uno contra uno.
Aprobado. Razvan Rat. En un partido de los que marcan, y no para bien, el destino de una selección, el lateral izquierdo de Rumanía fue de los pocos que escaparon del mar de mediocridad y lentitud en el que estaban sumidos sus compatriotas para aportar, además de sobriedad defensiva, un poco de electricidad en ataque. De sus botas salió la que fue quizá la mejor oportunidad de los latinos –que mandó Codrea al limbo- y al menos, se le notaron más ganas de ganar que a nadie en su apático equipo. Sale revalorizado de la Eurocopa.
Suspenso: Eric Abidal. Desplomado de forma inexplicable en el Barcelona en la segunda mitad de la temporada, el lateral de Lyon cerró anoche de la peor forma posible un ejercicio para olvidar. Es verdad que Domenech le puso a los pies de los caballos enviándole al centro de la defensa a fajarse con Luca Toni, pero ni siquiera esta circunstancia disculpa completamente al futbolista. La diferencia con el ariete del Bayern fue demasiado abismal para quien está considerado un defensor de primer nivel, y el decisivo penalty que conllevó expulsión y decidió el encuentro no fue más que una patética expresión de impotencia. Debe reflexionar.
Noticia original: Diarios de Futbol