J League: Indulgente excepto en los bolsillos
La J1 League (Campeonato liguero japonés) arranca este sábado en un entorno de optimismo general que va desde los organizadores, conscientes de que el fútbol se impone cada día con mayor facilidad en los deportes líderes del mercado nipón, a los medios de comunicación y al aficionado de calle.
La J1 ha crecido considerablemente en los últimos años hasta el punto de triplicar sus equipos en un margen de quince años. Así, desde su nacimiento en 1992, se ha pasado de 10 a 33 equipos e incluso existen dos divisiones. Este año sólo hay dos novedades, la presencia del Gifu FC y del Roasso Kumamoto, equipos recién fundados que entran directamente en la segunda división. Con semejante amplitud, el campeonato nipón es ya la sexta competición liguera del mundo en lo que se refiere a venta de entradas, (algo que explica la pasión que despierta), ejemplificado, por ejemplo, en un estadio de 32.000 espectadores para el ya citado Gifu.
Y es que a pesar de la mirada indulgente que sigue arrastrando el fútbol japonés y su campeonato en común, la J League ha dejado paso a un torneo con una organización excelente, con jugadores nacionales en clara proyección y, sobre todo, con una competitividad tremenda año a año (el último campeón se conoció en la jornada final).
Aunque siempre tendrán facilidad para crear rumores sobre antiguos cracks europeos que vayan tentados por el marketing y la facilidad económica, lo cierto es que no ya no es la tónica habitual. Japón ha exportado algunos de sus jugadores al viejo continente en estos años e incluso ha revalorizado a algunas de sus estrellas (Washington, del Urawa, ha regresado al Fluminense donde es titular indiscutible). Además, el nivel del futbolista japonés es mucho más alto que el de etapas anteriores.
Sin embargo, en Europa se sigue viendo como un rincón apto para visitar en busca de un mercado fiable para llenar los bolsillos y hasta la FIFA lo ha reflejado al estirar el Mundial de Clubes (más partidos, más retransmisiones y más equipos) en busca del dinero canalizado por la locura nipona.
Así, intentando ganar adeptos en la juventud y haciéndose un hueco en una cultura deportiva monopolizada por el béisbol, el fútbol japonés crece sin prisas pero sin pausas y para estrenarse nada mejor que un atrayente Urawa Reds (campeón asiático) - Yokohama Marinos. Habrá que seguirle la pista…
Noticia original: Diarios de Futbol