Laporta: entre el político y el presidente
Uno puede creer, pensar, opinar o sentir que Cataluña es un país, una región, una comunidad, una nación o hasta un estado. Pero si uno es presidente del Barça, uno nunca puede decir, opinar, asegurar, expresar, apuntillar o hasta afirmar con rotundidad sus sentimientos políticos o territoriales. ¿Por qué? Pues porque simplemente el Barça es més que un club, un club que representa a independentistas catalanes, nacionalistas españoles y hasta gente que ni siente ni padece por su territorio. El Barça debe ser una bandera del fútbol limpio, bonito y ganador; olvidando y dejando a un lado cualquier referencia política que pueda escocer hasta al último aficionado residente en Nueva Zelanda.
Parece que Jan, que permite cualquier acto independentista en pleno Camp Nou, que obliga a sus benjamines a retirarse ante el himno español, y que asegura que Cataluña es un país situado entre España y Francia, no ha entendido que ser presidente del Barça es difundir los colores de una bandera por todo el mundo, sí, la azulgrana. Ninguna otra. Porque Laporta, que juega a ser político y, a veces, presidente de una entidad deportiva, parece que no ha entendido que si el Barça es més que un club es porque su escudo lo forman, en definitiva, la bandera española, la senyera, la de Francia y la del Tibet. Jan, siente lo que quieras, pero calla.
publicado también en Debate21
Noticia original: soy el que más sabe de fútbol