Un recuerdo precioso de Huracán

Roganti, Chabay, Buglione, Basile, Carrascosa, Brindisi, Russo, Babington, Houseman, Avallay y Larrosa. Muchos seguidores de Huracán han cantado los nombres de un once que en 1973 consiguió hacer campeón al club argentino de Parque Patricios (barrio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires). Un equipo que se convirtió durante gran parte del campeonato en una máquina de hacer goles y dar espectáculo en la cancha.

Evidentemente, muchos de los hombres que consiguieron el título a comienzos de los años 70 forman parte del olimpo del mundo de fútbol. Y no sólo los que en ese momento tocaron la pelota sobre el césped, aquel vestuario lo dirigió una eminencia en el deporte rey argentino, César Luis Menotti. Con la distancia que da el paso del tiempo, puede afirmarse que aquella plantilla disponía de los mimbres suficientes para hacer historia en el club quemero, pero hay algunos matices importantes.

En unas declaraciones en La Opinión, Menotti aseguraba antes del comienzo del campeonato que le disgustaba que Huracán se viera forzado a renovar anualmente la plantilla como consecuencia de los malos resultados del año anterior y dudaba firmemente sobre las posibilidades reales del equipo a la hora de afrontar con garantías la campaña: “Todavía no sé cómo quedará integrado el equipo hasta que no se definan las compras y las ventas que se realizarán”.

Ese título histórico hizo que Menotti saltara a las portadas de los medios argentinos y comenzara a labrarse su currículum como entrenador. De ahí pasó a la selección argentina en 1974 y cuatro años más tarde se convertiría en campeón del mundo al frente de la albiceleste. Directo al estrellato con una idea especialmente romántica del fútbol, basada en el toque y el movimiento, que se resume con una de sus frases más célebres: “El gol es un pase a la red”.

Posiblemente la influencia de Menotti en el éxito de Huracán fue reducida. Un vistazo rápido a la carrera del míster argentino despierta algunas dudas sobre su consistencia real: salvo en su segunda etapa en Independiente y su paso por la selección argentina, Menotti no ha entrenado seguido más de un año a ningún vestuario (Huracán, Barcelona, Boca Juniors -dos etapas-, Atlético de Madrid, River Plate, Peñarol, Selección de México, Independiente -primera y última etapas-, Sampdoria, Rosario Central y Tecos). Evidentemente no todas las salidas fueron en las mismas circunstancias, pero el dato es curioso. En Puebla, Menotti estuvo como asesor técnico y tampoco duró más de una temporada (2006).

Tal vez lo más seguro es que el enorme talento de aquel equipo permitiera que esos jóvenes jugadores tuvieran feeling sobre el césped y se convirtieran en una máquina ofensiva perfecta durante gran parte del campeonato. Miguel Ángel Brindisi, Francisco Russo, Carlos Babington, René Orlando Houseman, Roque Avallay y Omar Larrosa conformaron un ataque histórico en Huracán, que consiguió 46 tantos en los primeros 16 partidos del torneo Metropolitano -un promedio de casi 3 tantos por encuentro-.

No sólo la enorme capacidad goleadora se convirtió en la clave del título. El éxodo a la selección nacional provocó que Huracán dejara de contar con gran parte de aquellas jóvenes estrellas. Entonces entraron en escena el guardameta Héctor Roganti y los defensas Alfio Basile, Nelson Chabay, Daniel Buglione y Jorge Carrascosa, una línea de cuatro que sólo encajó 10 tantos en los otros 16 encuentros hasta el final del campeonato. El equipo perdió capacidad goleadora, pero mantuvo una solidez defensiva que lo llevó directo al título.

Posiblemente, el jugador más talentoso de aquel equipo fue el ‘Loco’ Houseman. Un futbolista con una habilidad especial en las bandas y un desparpajo que recuerda al mismísimo Garrincha, pero igualmente alocado fuera de las canchas. Son muchas las anécdotas que circulan sobre Houseman y su raro carácter, aunque casi todos coinciden en que fue posiblemente el mejor ala derecho de la historia de Argentina.

Un día de concentración, el ‘Loco’ no apareció por el hotel a la hora que Menotti se lo había pedido a la plantilla. Tras esperarle un buen rato, el técnico argentino decidió salir en su busca al barrio que lo vio crecer, el Bajo Belgrano. Allí vieron que en una de las pistas de la villa, se estaba jugando un ‘picado’ entre los jóvenes del barrio y en el banquillo se encontraba Houseman. Menotti se acercó a él y le preguntó qué hacía allí sentado. Houseman respondío inmediatamente: “¡Viste cómo juega el 11!”.

Aquel maravilloso extremo creyó que Menotti estaba enfadado porque estaba sentado en el banco y no dentro de la cancha, ajeno a que el cabreo del técnico se debía a su ausencia de la concentración. Él siempre prefirió el barrio y sus amigos. Ahora sigue viviendo en Belgrano y tomando diariamente café -sólo café- en uno de sus bares.

Basile, Brindisi y Babington han tenido carrera como técnicos, aunque con diferente fortuna. Basile y Brindisi han disfrutado de una proyección mayor y mejores resultados. Basile ha entrenado en España al Atlético de Madrid (famosos son sus enganchones con Jesús Gil: “No hablo con Alfio Basile porque nuestros horarios no coinciden: cuando yo me levanto, él se acuesta”), en México al América, en Uruguay al Nacional y en Argentina, a quién no ha dirigido en Argentina (entre ellos a Boca Junior y a la selección nacional). Brindisi también dirigió a Boca en Argentina y en España, con gran éxito, al Espanyol. Babington, en cambio, no ha tenido suerte.

Ninguno
Una lista de términos separados por comas que describe el contenido. Ejemplo: Liga, Cádiz, FC Barcelona, Real Madrid, etc.
Noticia original: Diarios de Futbol