Volver a soñar


Lo del Villarreal tiene mérito. Nunca fueron uno de los grandes de España y, para un año que lograron serlo plenamente, las ilusiones se cortaron de raíz al ritmo de un penalti maldito.
Este año se marchó Forlán, se marchó Riquelme, y se disolvió una de las mejores parejas 'pasador-goleador' de la Liga. Vino el semidesconocido Giuseppe Rossi procedente del Parma para tratar de darse a conocer y demostrar que vale en esto del fútbol. Nihat, que tan solo compartió un año la delantera con Forlán, está sabiendo sustituir al uruguayo de la mejor manera y está volviendo a ser el de la Real. Y Pirés... Pirés pone la magia, la calidad. Es increíble la facilidad que tiene el francés para ver el fútbol. Lo suyo de ayer en Mestalla fue un monólogo exagerado. Hizo el primer gol en una jugada galáctica. Encadenó dos quiebros en la banda izquierda, uno con caño incluido, la tocó atrás para Cani, Cani para Nihat, el turco intenta una cola de vaca que no sale y el balón cae a los pies de Pirés que en un giro de tobillo impresionante colocó el balón donde sabía que Timo nunca podía llegar. Tan sólo un disparo de Rubén Baraja que Diego López acertó a despejar con una soberbia intervención creó peligro contra la meta villarrealense.
Ese gol era simplemente la antesala de un partido que se convertiría en una auténtica pesadilla para los de Ronald Koeman, y esque cuando un equipo funciona, funciona. Capdevila a la salida de un córner hizo el segundo 20 minutos después de la reanudación, y el Valencia se hundía un poco más. Rossi y Nihat continuaron creando peligro arriba, Pirés seguía agregando la clase desde la izquierda y Cani no se cansaba de romperle la cintura una y otra vez al bueno de Moretti. Rossi recibió un balón largo de su defensa, controló, engañó con el cuerpo a Albiol, abrió un hueco en la defensa valencianista y se la dejó en bandeja a Nihat para que de un toque sutil por encima de Hildebrand estableciera el definitivo 3-0 en el marcador. Fútbol en estado puro. Además, volvió Gonzalo Rodríguez tras su inacabable lesión.
El día que a Riquelme le temblaron las piernas frente a la atenta e infranqueable mirada de Lehmann y su penalti se estrelló contra las manos del meta alemán me dije que el Villarreal había perdido la oportunidad de su historia y que nunca más tendría tan cerca tocar el cielo del fútbol internacional. Quizá no me confunda, queda mucha temporada y, en el caso de que se clasifiquen para la Champions, tendrían que superar muchos baches para lograr llegar donde lo hicieron en 2006, pero a este paso el Villarreal volverá a ser uno de los grandes. El fútbol sabrá quienes son, la afición volverá a soñar.
Un día fueron Riquelme, Forlán, Arruabarrena, José Mari y Guayre. Hoy, Nihat, Rossi, Pirés, Diego López y Cani. Ambas grandes plantillas, el mismo entrenador, un sueño similar: el volver a ser grandes.
Video-resumen del partido.

Ninguno
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