Los colchoneros resucitan a un muerto
El mejor jarabe para los males del Real Madrid tiene un nombre: Atlético de Madrid. Da igual como lleguen los dos equipos al partido, da igual que los colchoneros vean posible hacer la manita en el Bernabéu, da igual que los blancos estén de bajón tras su pésima pretemporada y el zarandeo recibido por el Sevilla. Da igual los jugadores, las bajas o los entrenadores. El derbi entre los dos equipos más grandes de la capital siempre se lo llevan los blancos. Los rojiblancos venían crecidos al Bernabéu, el Madrid se presentaba enterrado porque antes de empezar la temporada ya estaba descartado para cualquier cosa. Pero ayer hubo una (gran) noticia en Chamartín: saben jugar al fútbol.
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El partido comenzó raro. No sé si será el gol más rápido de la Liga pero el Kun fue el primero en marcar cuando sólo habían pasado 56 segundos del inicio de la nueva temporada. Ese mazazo le sirvió al Madrid para reaccionar y al Atlético para pensarse ganador. La primera parte fue un toma y daca, tú me das y yo respondo. Pernía tuvo varias ocasiones claras, al igual que Robinho. Pero el primer gol blanco fue del de que está siempre: Raúl. El capitán, otro muerto y enterrado, siempre se deja ver contra sus grandes enemigos (Barça y Atleti). Un centro de Ramos fue cabeceado por el '7 al fondo de las mayas. Antes del descanso, el propio Ramos remató al palo a la salida de un córner y Simao respendió con una última ocasión en una contra.

En la segunda mitad, más de lo mismo: buen fútbol. El Madrid combinaba rápido y de forma interesante. Que casualidad que el equipo empezó a jugar bien con Guti y Sneijder dirigiendo el cotarro. Comentario a parte merece el tulipán, que se erigió como mejor jugador del encuentro y que lo certificó con el gol de la victoria. Guti estaba dispuesto a lanzar una falta, una anterior la tiró al larguero, todos esperaban otro chutazo del '14 pero éste se la dio al holandés que sin pensárselo chutó y después de rozar en Raúl García el balón se introdujo dentro de la portería de Leo Franco.

Con el 2-1 hubo oportunidades por ambos lados. Los blancos pudieron ampliar el marcador y los colchoneros tuvieron en el intento de vaselina de Agüero la mejor opción para empatar. Ya lo intentó el año pasado mandando el esférico por encima del larguero. Ésta vez fue Casillas quien le paró el balón. El gol anulado a Forlán por fuera de juego sirvió para ver como Cerezo perdía los papeles en el palco (más bien hizo el ridículo).---Al final, tres puntos ante un rival difícil y un subidón de moral tras una pretemporada desastrosa. Ahora habrá que ver si el próximo partido se parece a éste o a los anteriores.
